Oli asoma solo la cabeza por la puerta abierta. Después se atreve a entrar con su mochila colgada. Sophia lee un libro antiguo; todavía no se conocen.
Oli ¡Hola! ¿Qué es ese libro tan viejo que estás leyendo?
Sophia ¡Hola! Acércate, te lo enseño.
Sophia Lo encontré en el desván de mi padre cuando era pequeña. Está lleno de historias y pistas… Pero todavía hay símbolos que no he conseguido descifrar.
Oli ¡Mi padre me cuenta siempre esas historias!
Sophia Entonces tenemos algo en común. A mí también me encantan los misterios.
Sophia Por cierto, soy Sophia. ¿Y tú, cómo te llamas?
Oli Yo soy Oli.
Sophia Encantada, Oli. Soy científica, bióloga y arqueóloga. Investigo seres vivos, lugares antiguos y preguntas que todavía no tienen respuesta.
Oli ¡A mí también me encanta descubrir cosas!
Sophia Pues puedes venir cada día. Te contaré un descubrimiento del mundo y te presentaré a personas que he conocido en mis aventuras.
Oli ¿Y podremos investigar lo que no sepamos?
Sophia Claro. A veces, una buena aventura empieza con una pregunta.
Oli ¡Pues me apunto!
Sophia entrega a Oli un diario nuevo, distinto del libro antiguo que sigue en la mesa.
Sophia Entonces, esto es para ti.
Oli ¡Pero si está vacío!
Sophia Porque esta historia la vas a escribir tú. Aquí puedes apuntar tus descubrimientos, tus preguntas y las ideas que quieras recordar.
Oli ¡Gracias! Voy a empezar ahora mismo.
Oli se quita la mochila vacía, la deja junto a la silla izquierda, se sienta y empieza a escribir.
Oli ¿Y cómo vamos a llamar a nuestras aventuras?
Sophia Tú vas a contar lo que descubramos… ¿Qué nombre le pondrías?
Oli ¡El Telediario de Oli!
Sophia Pues ya tenemos nombre.
Una vez elegido el nombre, Sophia coloca el letrero «El Telediario de Oli». Vuelve a leer su libro y Oli continúa escribiendo. El escritorio se queda vivo.